Antes de intervenir hay que saber qué está pasando realmente.
Construir una comprensión sistémica de la situación — ya sea una persona, un equipo o una organización — que permita diseñar una intervención específica, no genérica. El diagnóstico en Psicología Viva® no busca etiquetar: busca formular.
Contraindicaciones
Escucha activa de lo que se pide. La demanda inicial raramente describe el problema real — describe el problema que la persona puede ver desde donde está. El objetivo es no responder a lo que se pide hasta haber entendido el sistema.
Historia clínica o institucional, vínculos relevantes, episodios previos, intentos de solución y sus resultados. Se usan entrevistas, observación y cuando aplica, instrumentos estandarizados.
Hipótesis de funcionamiento: qué está pasando, por qué se sostiene, qué lo mantiene. No es un diagnóstico DSM — es una explicación clínicamente útil del problema en su contexto.
Objetivos específicos, modalidad (individual/grupal/organizacional), frecuencia estimada, indicadores de progreso y criterios de cierre. El plan se co-construye con el consultante.
El diagnóstico concluye cuando se cuenta con una formulación hipotética del caso, un plan de intervención acordado, y los criterios de éxito definidos. No se extiende más de 3 sesiones en casos individuales ni más de 6 semanas en diagnósticos organizacionales.
El primer paso es una conversación de diagnóstico — sin costo, sin compromiso. Para saber si este es el protocolo adecuado y cómo se aplicaría a tu situación específica.