Lo que una organización puede hacer está determinado en gran medida por las conversaciones que es capaz de sostener. Una organización que no puede conversar sobre sus conflictos produce conflictos que no se resuelven. Una que no puede hablar de su futuro no puede construirlo.
Arquitectura Conversacional es la intervención sobre ese nivel: no qué dicen las personas, sino qué conversaciones son posibles en el sistema, quiénes participan en ellas, cuáles están prohibidas implícitamente y cuáles ocurren en los pasillos porque no tienen un espacio formal.
Mucho de lo que se llama 'problemas de comunicación' es en realidad un problema de arquitectura: no hay espacios diseñados para las conversaciones que el sistema necesita. La intervención no es enseñar a comunicarse mejor — es diseñar las condiciones para que las conversaciones necesarias sean posibles.