Empresas · Lima, Perú · Sistema integrado
Sus KPIs de clima miden síntomas. Sus OKRs miden resultados. Lo que falta en el medio es el diagnóstico psicosocial que explica por qué los primeros no acompañan a los segundos — y la intervención que opera en el nivel correcto para que sí lo hagan.
El problema que resolvemos
Las empresas que más invierten en medir el clima laboral no son necesariamente las que más lo mejoran. La medición sin diagnóstico causal y sin intervención en el nivel correcto produce informes que duermen en carpetas.
Los KPIs de clima — satisfacción, rotación, ausentismo, NPS interno — son indicadores rezagados. Te dicen que algo ya falló. No te dicen dónde ni por qué. Y sin esa información, cualquier intervención es un disparo al aire.
El eslabón perdido entre medir y cambiar es el diagnóstico psicosocial: identificar qué factores del entorno de trabajo están generando el deterioro, en qué áreas, en qué niveles jerárquicos — y con qué intervención específica se resuelve.
Lo que no funciona sin el sistema
El sistema
No es un servicio puntual. Es un sistema de gestión continua de la salud mental organizacional, integrado con sus métricas de negocio.
Intervención por niveles
El nivel de intervención lo determina el patrón diagnóstico, no la preferencia del proveedor. Una empresa con problema de liderazgo no necesita un taller de bienestar — necesita coaching ejecutivo.
Cómo funciona en la práctica
Estos son los cuatro patrones más frecuentes que encontramos al cruzar KPIs de clima con el IPERC Psicosocial — y la intervención que corresponde a cada uno.
Impacto medible
Por qué este sistema es diferente
Empezamos con el diagnóstico IPERC Psicosocial + análisis de sus KPIs de clima actuales. En 3 a 6 semanas tiene el mapa de riesgos y el plan de intervención priorizado.